Ubicada en uno de los sectores más extraordinarios y prístinos de la Patagonia norte chilena, esta propiedad representa una escala y combinación de atributos prácticamente imposible de encontrar hoy en el mercado internacional. Con aproximadamente 25.000 hectáreas continuas, más de 11 kilómetros de orilla sobre el Estuario de Reloncaví y acceso directo desde ambos lados de la Carretera Austral —la cual atraviesa la propiedad—, combina conectividad real con un nivel de naturaleza, agua y biodiversidad excepcionalmente escaso a nivel mundial.
La propiedad cuenta con cinco roles independientes y alberga íntegramente el Lago Cabrera, un lago cordillerano de origen glacial de más de 600 hectáreas, rodeado de bosques milenarios, volcanes y montañas vírgenes. El lago se encuentra en los faldeos de los volcanes Yates y Hornopirén, reconocido por sus aguas color turquesa, termas naturales y ecosistemas prácticamente intactos.
El territorio posee una riqueza hídrica extraordinaria: innumerables ríos, esteros, vertientes y lagunas interiores alimentadas por lluvias abundantes, nieves y glaciares, otorgando disponibilidad permanente de agua dulce en prácticamente toda la propiedad. El clima templado lluvioso de la zona favorece uno de los bosques templados más biodiversos y valiosos del planeta, con extensas áreas de alerces milenarios, coigües, mañíos, cipreses y tepúes.
A diferencia de muchos grandes territorios de conservación remotos en Patagonia, esta propiedad destaca por su accesibilidad estratégica. Se encuentra relativamente cerca de Puerto Montt y de su aeropuerto internacional El Tepual, con acceso terrestre permanente mediante la Carretera Austral, además de conexión marítima a través del Estuario de Reloncaví. Esto permite desarrollar proyectos de conservación, hospitality, eco-tourism, carbono o subdivisión inmobiliaria de baja densidad sin los enormes costos logísticos que normalmente implican propiedades de esta escala en el